martes, 12 de julio de 2011

Preguntas acerca del desarrollo

Autor: Carlos Andrés Ramírez González

El desarrollo ha sido una obsesión continua desde el advenimiento de la modernidad, manifestada de diferentes maneras en occidente en oriente, pero siempre una premisa de los regentes de los diferentes países del mundo. En pleno siglo XXI, sin embargo, seguimos sin reconocer en realidad en dónde está el desarrollo, cuáles son las características propias de un sistema en desarrollo continuo o, incluso, si muchos de los países que se hacen llamar desarrollados en realidad lo son.

En las últimas semanas viendo información sobre el tema, me di cuenta que respecto al desarrollo hay muchas más incertidumbres que certezas. Sin embargo, me propuse a plantear los principales interrogantes del desarrollo en las últimas décadas, que, además de ser un tema espinoso, puede ser tremendamente refutado, si es así, bienvenidas sean las críticas.

Hace poco terminé de leer un libro en realidad fascinante, ¡Basta de historias! Del reconocido periodista Andrés Oppenheimer, en él se nos relata cómo algunos países han logrado un desarrollo sumamente avanzado, no sólo en términos del PIB, basados en una simple clave; que al mismo tiempo es revolucionaria, la educación. La tesis principal de Oppenheimer se basa en que a mayor calidad de educación, mayores índices de desarrollo, en términos de exportar productos con valor agregado, mejoras en infraestructura y mejoramiento de la calidad de vida. Esta tesis es comparada con una antagónica representada en América latina, pues, Oppenheimer demuestra que muchos de los países latinoamericanos están haciendo lo posible por entorpecer la educación en sus naciones. Lo más alarmante resulta ser que en “las encuestas (como Gallup, de 40.000 personas en 24 países de la región, encargada por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID) muestran que los latinoamericanos están satisfechos con sus sistemas educativos” (Oppenheimer,2010:15) el caso más representativo de lo que dice Oppenheimer resulta ser Venezuela que aunque como bien lo dice el libro, el gobierno de Chávez, ha aumentado la escolaridad, pero ha creado un adoctrinamiento irresistible para cualquier librepensador dentro de las escuelas primarias y las nuevas universidades creadas por el adoctrinador mayor, Hugo Chávez. Así pues la clave del desarrollo para Oppenheimer son las mejoras, contantes e irrestrictas, en la educación: “No hay ninguna tarea más urgente para el futuro de nuestros países y de nosotros mismos. Todo lo demás son historias” (Oppenheimer, 2010:401) la obsesión de Latinoamérica con el pasado está impidiendo que se pueda ver hacía el futuro, otra de las tesis de Oppenheimer, sin embargo la pregunta que hay que hacerse es ¿en realidad la educación es la única esperanza del desarrollo? O mejor ¿habrá una única respuesta hacía el desarrollo? Oppenheimer habla todo el libro de la importancia sustancial de la educación, pero ¿puede un joven hambriento estudiar de la misma manera que uno con todas las ventajas del dinero? Evidentemente no, esas es la primera y principal pregunta que hacerse con respecto al desarrollo, ¿de qué sirve, el desarrollo, si no es para todos sea por la vía que sea?

Posturas más radicales como el capitalismo puro, propone, mejor, dejar el desarrollo en las manos del mercado, los dioses de la oferta y la demanda se encarga del resto, al respecto Oppenheimer también nos da luces con respecto a una entrevista a Juan Francisco Miranda, hoy día ex director de Colciencias, hablando del sistema de innovación educativo colombiano:


“Nos equivocamos –señaló-. “Nos pasó como a muchos países: caímos en la trampa de la teoría económica de que los problemas los resuelve el mercado, y que los estados no debían intervenir generando subsidios. La idea era que no había que hacer planeación, que la investigación se movía de acuerdo a lo que los mercados demandaban, y entonces cayó la inversión estatal en ciencia y tecnología. Hoy sabemos que eso fue una equivocación. Quienes planearon, Corea del sur, China, Brasil y el propio Estados Unidos, avanzaron mucho más” (Oppenheimer, 2010:375)



El mercado no resulta muy eficiente para desarrollar las tareas del Estado, sin embargo, una postura contraria como el comunismo o el populismo, como vimos con Chávez, no crean ningún tipo de desarrollo sino más bien un adoctrinamiento que no debe ser tolerado, pues no hay desarrollo con personas que piensen y defienden lo mismo. Sobre todo si adoptamos la teoría del escrutinio público adoptado por Amartya Sen  en su libro “La idea de la justicia”. Con base a lo anterior, una afirmación debe ser clara, la adopción de un sistema ideológico claro tiende a entorpecer el  sistema de desarrollo de un país ¿necesita, de verdad, un país adoptar políticas estrictamente ideológicas para el desarrollo? Una pregunta que es sumamente importante para entender cómo considerar el desarrollo en cada región del mundo.

Ahora quisiera referirme el que para mí es de los más grandes pensadores de nuestra era, Amartya Sen. La teoría de Sen del desarrollo como libertad debe ser considerada como una de las más acertadas respecto al tono de la ideología, debo confesar, incluso, que al terminar de leer uno de sus libros “Desarrollo y Libertad” no entendía muy bien en que posición ideológica se ubicaba Sen, no es en realidad tan claro. Para Sen, entrando en materia, el desarrollo se da en la medida en que cada uno de los individuos de una nación tenga la libertad de acceder a ciertos beneficios básicos: salubridad, educación, salud, alimentación y una libertad de expresión evidenciada en los sistemas democráticos. Esta teoría del desarrollo va en contraposición a la del capitalismo apoyando la no intervención del Estado impulsando dichos fines. Para el capitalismo lo que debe aumentar es el PIB (Producto Interno Bruto) y no el IDH (Índice de Desarrollo Humano, de hecho formulado en parte por Sen), es decir, para Sen el desarrollo no se da en la medida simplemente de obtener más y más recursos monetarios, sino en la medida en que lo existentes sean utilizados en pro de la población, y para esto pone un par de ejemplos claros:

“es posible que los ciudadanos de Gabón, Sudáfrica, Namibia o Brasil sean mucho más ricos desde el punto de vista del PNB [siglas en inglés del PIB] per cápita que los de Sri Lanka, China o el estado indio de Kerala, pero la esperanza de vida de los segundos es muy superior a la de los demás” (Sen,1999: 22)


Respecto al estado indio de Kerala es mejor profundizar aún más: “Los habitantes de Kerala, China o Sri Lanka a pesar de tener bajísimos niveles de renta, disfrutan de un nivel de esperanza de vida muy superior al de muchas poblaciones más ricas de Brasil, Sudáfrica y Namibia” (Sen, 1999:66) No es lo mismo tener una buena cantidad en el bolsillo, que gastarla en las necesidades básicas de su persona, la repartición puede llegar a ser un mejor modo de desarrollo que la simple acumulación. ¿Qué sirve más para el desarrollo acumular y no repartir, ó repartir poco, relativamente, pero a todos?

Las concepciones anteriores son bastante comunes en la mente de los investigadores y académicos expertos en el tema. Sin embargo ¿quién dijo que ellos tienen la última, precisa y adecuada palabra? Exacto, nadie. Siempre me pregunté que pensaría una persona ajena al pensamiento occidental acerca del desarrollo, y gracias a una investigación periodística hecha por Antonio Morales entrevistando a la comunidad Arhuaca de Colombia   (Ver video) me ayudó con mi problema. Uno de los líderes indígenas dijo al periodista que para ellos el desarrollo no era inventar nuevos artefactos para mejorar la vida o hacerla más rápida y eficiente, sino, más bien, conservar el entorno en el cual nacieron, conservar los bosques, ríos y animales con los cuales conviven, no, señor lector, no es un invento de un loco internado en la selva, es la creencia ferviente de un pueblo que en realidad me hizo cuestionarme y decir ¿por qué no?. A lo mejor conservar sea más benéfico para nosotros que transformar, incluso destruir, lo que nos rodea, suena difícil pues nuestros nuevos modos de vida necesitan la tecnología de la “civilización”.


Espero, amigo lector, que este artículo le haya servido para entender un poco cuál es la inquietud con el desarrollo, lo espero porque en realidad yo continuo con las mismas inquietudes con las que empecé a escribirlo, de hecho creo que con más aún. Lo único claro es que si hemos de hablar del desarrollo tenemos que ser sumamente claros, pues no sabemos qué clase de desarrollo, sus maneras de implementarse, su grado de impregnación ideológica, y demás cosas que son más importantes para entender el concepto. Como en un principio hay más dudas y oscuros en el desarrollo que afirmaciones y claros. 


Bibliografía

·        Oppenheimer, Andrés (2010), ¡Basta de historias! Editorial Debate, México D.F
·        Sen, Amartya (1999), Desarrollo y Libertad. Editorial Planeta, Barcelona


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